4 de diciembre de 2009

Ella lo sabía

Ella lo sabía.

había estado toda la semana preparando con Mireia aquella maldita exposición. toda la semana pensando en complejidad, en completud, en complicación y, cómo no, en Morin. creía que había soñado con Edgar la noche anterior, pero estaba equivocada. se levantó con lágrimas en los ojos: era el estrés, la obsesión de que todo aquello saliera bien. y también el desconcierto. el desconcierto de la materia, de la profesión elegida, de la propia vida, de la propia existencia.

recordaba las mañanas en las que encendía su móvil y encontraba un mensaje amable y cariñoso que la animaba a iniciar la jornada con más energía que nunca. pero ya nada de aquello la acompañaba.

le estremecía la simple idea de vacío. arrugó las sábanas y dio un brusco giro a su cuerpo. eran las cinco y media de la mañana. aún podía dormir. eso es, aún podía. pero no quiso. y se guió por su corazón, que cada vez latía con más prisa. se frenó a sí misma y se dijo algo así como: olvídalo. y lo olvidó (lástima que sólo fuera por aquella mañana y por aquellas horas).

regresó justo cuando la luna alumbraba las calles. habló con su madre por teléfono y se adentró en casa a oscuras. volvía a encontrarse consigo misma, con las sábanas que tenían aún la imprenta de las arrugas matinales, con la pasión recordada, con los te quiero que aún rugían al son de los antiguos muebles…

pero esta vez, algo había cambiado. y, precisamente esta vez, ella lo sabía. se miró al espejo y se auto-descubrió de nuevo. el día había ido bien. el orgullo del buen trabajo la reconfortaba por encima de todas las cosas. encendió el portátil para escribir algo, no sabía el qué, pero sabía que algo bueno podía surgir de tal felicidad. mientras pensaba sobre el asunto, abrió la conocida red-social-virtual y presintió que él habría actualizado.

así era. de nuevo, ella lo sabía.

tanto hablar de la incertidumbre que proponía el paradigma de la complejidad y, justo ahora, ¡todo lo que le sugería la vida eran certezas!


2 comentarios:

  • Novalis86 dijo...

    Com deia Pitàgores, el món està escrit en llenguatge matemàtic. Desafortunadament, aquest té moltes, però que moltes, variables aleatòries...

    *LaU* dijo...

    "(...)¡todo lo que le sugería la vida eran certezas!(...)"
    La certeza del hogar, la certeza de los que te rodean, la certeza del día a día; y sobretodo, la certeza del 'mañana mejor que hoy'
    :)

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